Espacio semanal 27.9

LAS BACTERIAS

 

Tercera entrega del nuevo ciclo del Espacio Semanal, denominado «¿Héroe o Villano?». Todos los domingos estamos subiendo podcasts temáticos que se ocupan de abordar temas controversiales y hasta polémicos, evitando caer en la fácil rotulación de «buenos o malos». Esta semana es el turno de las bacterias. 

Como decíamos en Cultivando el jardín interior, la medicina y la biología están tomando conocimiento de varios hechos revolucionarios. Pero la gran revolución viene de la mano de la comprensión del microbioma humano. Allí la ciencia comprendió que somos más bacterias que células y que tenemos más genes bacterianos que propios. Por ello es tan importante conocer más sobre nuestro bioma, para tratarlo correctamente, evitando y corrigiendo sus consecuencias.

Dejo la cita de Peter Wohlleben, biólogo alemán que acaba de publicar su libro sobre bacterias. Allí dice: “Las habilidades cognitivas de las bacterias se han investigado a conciencia. Por ejemplo, son muy buenas en matemáticas. Sus procesos mentales, al igual que sucede con nuestro cerebro, podrían compararse con las operaciones de cálculo de un ordenador. Esto vale también para sus parientes dentro de las células, las mitocondrias. Las propias células (por ejemplo, las neuronas o las de los extremos de las raíces de las plantas) también reflexionan constantemente en busca de nuevas soluciones para afrontar lesiones, sequías u otras influencias ambientales. La naturaleza calcula sobre la marcha y en magnitudes inimaginables.

La científica rusa Anastassia Makarieva, hizo un elaborado cálculo al respecto. Cada segundo se llevan a cabo doscientos trillones de procesos de cálculo por cada metro cuadrado de naturaleza virgen. En solo dos cucharadas de tierra hay cuatrocientos cincuenta mil millones de bacterias pensando, pertenecientes a cerca de un millón de especies distintas. Si lo comparamos, un superordenador lleva a cabo mil millones de veces menos operaciones por metro cuadrado (y para ello consume varias veces más energía). Eso significa que tu propio jardincito es muy superior a cualquier inteligencia artificial.

Pero ¿para qué necesita la naturaleza semejante capacidad de procesamiento? Pues para comprobar constantemente y en todas partes cómo mantener las condiciones ambientales que permitan una existencia sostenible. Ha logrado hacerlo durante más de cuatro mil millones de años, y seguimos sin saber muy bien cómo lo consigue. Según Makarieva, si perturbamos estos procesos, debilitaremos la naturaleza. Si dañamos los ecosistemas hasta el punto de que no puedan repararse a sí mismos, no bastará con que un día dejemos de emitir más gases de efecto invernadero”.

Los invitamos a escuchar el podcast y semana próxima abordaremos el tema de la cafeína.

Dejamos varios documentos para profundizar el tema, pudiendo descargarselos en pdf:

Se puede acceder aquí al material bibliográfico citado.

Se puede acceder aquí a la monografía sobre Bioma y probióticos.

Se puede acceder aquí a la entrada sobre Microbiota y patologías.

Se puede acceder aquí a la entrada sobre Fibra prebiótica.

Se puede acceder aquí a la entrada sobre Higiene corporal.

Se puede acceder aquí a la entrada sobre Contagios y epidemias.

Se puede acceder aquí a la entrada del Noticiero que se ocupó de Virtus y bacterias.

Se puede acceder aquí a material sobre Ambiente corporal.

Se puede acceder aquí a material sobre Fármacos y microbioma.

Se puede acceder aquí a material sobre Microbioma intestinal.

Hasta la semana próxima.

 

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