¿BAÑO DIARIO SALUDABLE?
Nuestro nuevo libro se ocupa del tema higiene: cuestiona la ducha diaria, el uso de productos cosméticos, la afectación de la microbiota protectora, plantea rever la higiene de la piel, del cabello, de la boca. Pero claro, todo en el contexto de un orden corporal, alimentario y energético, en coherencia. Ahora la ciencia de las universidades más respetadas confirma que no estamos equivocados, ni que somos extremistas.
Cuando citamos el caso del hombre iraní que estuvo 50 años sin bañarse y sin embargo poseía un sistema inmunológico fuerte y no tenía infecciones, siempre se generan los comentarios jocosos… sobre su aspecto y su olor… Veamos que se dice científicamente.
Un médico de la Universidad de Yale estuvo 5 años sin bañarse y explicó que le pasó a su cuerpo
James Hamblin, médico especializado en medicina preventiva y profesor en la Escuela de Salud Pública de la prestigiosa Universidad de Yale, tomó una decisión inusual, alejándose de la norma social: dejó de ducharse durante 5 años. Esta elección, aparentemente extraña en una sociedad que valora la higiene diaria, tenía un propósito claro y fundamentado en la curiosidad científica. Hamblin decidió explorar los efectos de la higiene mínima en la salud de la piel y el bienestar general.
Hamblin, de 41 años, publicó dos libros: Si nuestra piel hablara y Si nuestros cuerpos hablaran. Su enfoque se centra en permitir que el cuerpo alcance un equilibrio natural con los aceites y microbios presentes en la piel. Según Hamblin, al reducir el uso de productos de higiene agresivos, el cuerpo ajusta su producción de aceite y mantiene un entorno microbiano más estable y saludable.
“Los microbios en nuestra piel son tan importantes para su apariencia y para nuestra salud como lo es el microbiota intestinal para el sistema digestivo”. destacó y sugiere que adoptar duchas más cortas y menos frecuentes podría ser un buen primer paso.
Justamente el cambio de Hamblin no fue abrupto, fue un proceso gradual que implicó reducir paulatinamente el uso de productos de higiene. Inicialmente, comenzó por espaciar las duchas y reducir la cantidad de jabón, champú y otros productos de cuidado personal. Este enfoque progresivo permitió a su cuerpo adaptarse lentamente, minimizando la sensación de incomodidad y los olores corporales.
A medida que su cuerpo se acostumbraba a la menor frecuencia de duchas, notó que su piel y cabello se volvieron menos grasientos y más equilibrados. Con el tiempo tu cuerpo se acostumbra cada vez más para que no huela tan mal si no usas desodorante y jabón. Y tu piel no se vuelve tan grasienta cuando dejas de usar jabones fuertes”, señaló.
Hamblin sostiene que el olor corporal no es necesariamente un indicador de suciedad, sino de desequilibrio microbiano. Explica que el olor es producido por bacterias que se alimentan de las secreciones oleosas del sudor y las glándulas sebáceas. “Cuando aplicamos productos de higiene, alteramos el equilibrio natural de estos microbios, lo que puede favorecer a aquellos que generan malos olores”.
A lo largo de la historia, la percepción de estar limpio ha cambiado. “Durante la mayor parte de nuestra historia, tuvimos olores que fueron parte de cómo nos comunicábamos con otras personas”, explicó Hamblin. Sin embargo, la industria actual promueve una idea distorsionada de limpieza.
¿Hay que bañarse todos los días ? Las conclusiones de un estudio en Harvard
Según la Escuela de Medicina de esta prestigiosa institución académica, bañarse todos los días no es tan saludable como parece y hasta podría ser perjudicial para nuestro organismo.
Según explican los expertos de esa casa de estudios, la piel humana mantiene una capa de aceite y bacterias “buenas” en su estado normal. Cuando una persona toma un baño y se baña a diario utilizando agua caliente puede producir un impacto perjudicial para la dermis humana.
La piel pierde su protección sebácea y su equilibrio bacteriano. La piel se reseca y se genera ambiente para infecciones y reacciones alérgicas. Y hay un debilitamiento del sistema inmunológico, que necesita exponerse a patógenos externos y suciedad para generar anticuerpos y proteger al organismo.
“Limpiar demasiado su cuerpo probablemente no sea una amenaza para la salud pública. Sin embargo, las duchas diarias no mejoran su salud, pueden causar problemas en la piel y, lo que es más importante, desperdician mucha agua. Además, los aceites, perfumes y otros aditivos de los champús, acondicionadores y jabones pueden causar sus propios problemas, como reacciones alérgicas”, agregó el doctor Robert H. Shmerling, investigador de la Facultad de Medicina de Harvard. Y agregó: “igualmente la persona debería mantener una buena higiene diaria, como lavarse las manos regularmente, limpiar la cara, las áreas como las axilas y la zona genital. Obviamente hay ciertas actividades que pueden exigir más duchas, pero no usar agua caliente, ni otra cosa que un jabón suave en caso de necesidad”.
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