La ambivalente cafeína

CONSUMO DE CAFÉ, MATE O TÉ

 

La cafeína es una sustancia amarga que se encuentra naturalmente en más de 60 especies vegetales. Este compuesto está presente en granos de café y de cacao, hojas de yerba mate y de té, semillas de guaraná o nuez de cola… muchas especies vegetales aportan cafeína, que también se reconoce como teína o mateína. Así como tan consumida, también es tan cuestionada.

A nivel mundial se consumen unas 100.000 toneladas de cafeína; el 54% corresponde al café, el 43% al té y un 3% se lo reparten el cacao, la yerba mate y la guaraná. Pero hay que agregar la cafeína sintética (producida en laboratorio) que se utiliza en medicamentos (analgésicos, antigripales) y sobre todo en las dominantes bebidas gaseosas y energéticas.

A la cafeína ¿la producen los vegetales para los humanos? Obviamente no. La cafeína (técnicamente trimetilxantina) es un arma bioquímica que utilizan las plantas para defenderse de predadores (bacterias, hongos e insectos perjudiciales). Con el tiempo penetra en el suelo adyacente e inhibe el crecimiento de maleza. Además, tiene poder antibiótico, fungicida y pesticida. Tal es así que en 1984 desde Harvard se propuso usar la cafeína como insecticida, ya que en los ensayos inhibía el crecimiento de insectos y larvas.

Michael Pollan, difusor de la alimentación consciente, pone en evidencia factores positivos y negativos sobre su consumo. “Hay muchos estudios científicos que certifican que las bebidas que contienen cafeína protegen de algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares e incluso que van bien para combatir la depresión. Aquí hay que hacer una observación: siempre es mejor obtener la cafeína de una planta que de una forma sintética que se produce en industrias. Piensen que la cafeína es energía sin calorías y eso es extraordinario dentro de la naturaleza. Pero, hay un inconveniente… La mayoría de los humanos tomamos cafeína diariamente, que es la droga psicoactiva más consumida del mundo y la única que suministramos de manera rutinaria a los hijos en forma de refrescos. Nos cuesta usar la palabra droga con bebidas de consumo habitual, pero el café y el té son drogas, como el alcohol.

El impacto de la cafeína en el mundo se puede ver en la forma en la que trabajamos. El ambiente laboral en Europa antes de la llegada del café era deplorable. En el Reino Unido, todos los trabajadores iban casi siempre borrachos. La cerveza era una de las fuentes de calorías principales de la dieta de los trabajadores ingleses. Durante el estallido de la Revolución Industrial, el café irrumpió como super bebida capaz de desplazar el alcohol de las horas de trabajo porque la maquinaria peligrosa requería precisión y la cafeína la potenciaba. Todo lo contrario que el alcohol, que debilitaba cualquier habilidad. Los industriales se dieron cuenta de que proporcionar descansos para tomar café a sus empleados generaba ganancias significativas de productividad. Es casi imposible imaginar la Revolución Industrial sin la aparición del café y el té”.

Filosóficamente, la cafeína puede verse tanto benéfica como perjudicial para el consumidor, según lo que veamos. Es enemiga del sueño, pero también es amiga de la vigilia. Dada la forma en que funciona nuestra cultura, vivimos momentos en que necesitamos estar despiertos porque debemos presentarnos a trabajar. Como no podemos respetar nuestros ritmos biológicos naturales, la cafeína es útil para sincronizar con los requisitos de la civilización. Esta ayuda para adaptarnos al orden económico se puede interpretar a la inversa: la cafeína nos convierte en trabajadores dóciles, productivos y adictos a la maquinaria dominante.

Un problema de la cafeína es que empeora la calidad del sueño, no necesariamente la cantidad. La calidad del sueño se mide con las ondas bajas cuando entramos en sueño profundo. Esencialmente, la calidad del sueño ayuda a limpiar toda la basura mental del día; es cuando se descarta todo lo que hay que olvidar para seguir adelante. Dicho de otra forma, el momento crucial en el que guardamos los archivos en el lugar de la mente que les corresponde. Y la cafeína afecta a la calidad del sueño porque reduce la capacidad de reestructuración en un 20%. Esto es un gran problema, porque el sueño profundo empeora con la edad. Por eso veremos más adelante la recomendación de no ingerir cafeína avanzada la tarde, ya que permanece varias horas en circulación dentro del organismo.

VALORES DE NORMALIDAD

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) recomienda limitar la ingesta diaria de cafeína a 400 miligramos. Especialistas de la Clínica Mayo (EEUU) también advierten que hasta 400 miligramos de cafeína al día es seguro para la mayoría de los adultos. Sin embargo, aclaran que la sensibilidad a la cafeína varía en cada persona, y en ese sentido recomiendan a quienes sufren dolores de cabeza, agitación o ansiedad, que revalúen su consumo de cafeína. También aconsejan a las mujeres que están embarazadas, que intentan quedar embarazadas o que están amamantando que limiten el consumo de la cafeína, tema que ampliamos más adelante.

Normalmente se destacan efectos negativos en relación a su alto consumo: estimula el sistema nervioso central (por ello la persona está más alerta y con más energía), tiene efecto diurético (estimula la eliminación de agua y sal, al orinar más), aumenta la liberación de ácido en el estómago (efecto cuyo significado depende del contexto, como veremos luego), puede interferir con la absorción de calcio y aumenta la presión arterial.

La cafeína alcanza su nivel máximo en la sangre dentro de la hora posterior al consumo. La persona puede sentir los efectos de la cafeína por cuatro a seis horas después de la ingesta. Si se consume demasiada cafeína, se puede experimentar problemas de salud, como inquietud y temblores, insomnio, dolores de cabeza, mareos, ritmo cardíaco rápido, deshidratación, ansiedad y dependencia. Un aspecto del consumo consciente de las fuentes de cafeína, es la percepción de los niveles de adicción, cosa que se logra observando la reacción del organismo al alternar alguna jornada sin su consumo. Es saludable disfrutar de un café, unos mates, una taza de té o un trozo de cacao, sin que se instale la cotidiana “necesidad” para transitar la jornada.

LAS “MALAS COMPAÑÍAS”

Otro problema está en los acompañantes de la cafeína. Las fuentes de cafeína que ingerimos diariamente están casi siempre asociadas a sustancias que generan efectos negativos. Dado que las principales fuentes de cafeína tienen sabores amargos, a la cabeza figuran los endulzantes: azúcar, jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) y los edulcorantes. A la par están los almidones (en forma de panificados) y los lácteos (en formulaciones o directamente en combinaciones que realiza el mismo consumidor). Esto lleva a cuestiones fisiológicas que no dependen de la cafeína, pero sí de sus acompañantes: suba de glucosa en sangre, resistencia a la insulina, dopamina, cortisol, adrenalina, etc.

Al café y al té se lo “corta” con leche de vaca, se lo edulcora con azúcar o edulcorantes y se lo complementa con panificados. Al mate también se lo edulcora y se lo acompaña con productos de panadería. Ni hablar del cacao, que recibe la adición de malas grasas, azúcar, leche y gran número de aditivos químicos, con lo cual se elaboran los chocolates. Obvio que estas combinaciones se acentúan y se disparan en las bebidas gaseosas y energéticas. Por ello las recomendaciones respecto a consumir café, mate, té y cacao en sus formas puras: café en granos no torrados, té en hebras, yerba mate de secado lento y cacao como masa pura o semillas, enteras o troceadas (nibs).

En este contexto, hay que cuestionarse la aplicación del efecto estimulante de la cafeína: ¿bueno o malo? Una planta y sus sustancias químicas se pueden utilizar con efectos muy diferentes según el medio. Si dependemos de la cafeína para sufragar los efectos de la fatiga crónica, nos estamos generando un problema. Es como dar un latigazo al caballo cansado; claro, el caballo seguirá marchando frente al estímulo, pero crecerá su fatiga.

Al sobre estimular el sistema nervioso, estaremos anulando la intuición por buscar descanso y regeneración de la energía endógena. Esto lo vemos ocurrir en los retiros del Espacio Depurativo, donde se disminuye el estímulo exógeno y al depurar el organismo, hacia el final aparece la energía endógena y se recupera la vitalidad natural.

El informe desarrolla el detalle de los efectos benéficos de la cafeína, su influencia sobre la grasa corporal y los perjuicios en el embarazo. Se desarrollan recomendaciones para un consumo saludable y se anexa una tabla con contenido de cafeína en las distintas formas de consumo.

El archivo completo se puede descargar aquí.

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