La «bendita» tiroides

¿TODO CULPA DE LA TIROIDES?

 

El tiroidismo (tanto hiper como hipo) se ha convertido en otra pandemia de moda. Todos diagnosticados y medicados de por vida, sindicando a una glándula de 2 cm como responsable de gran cantidad de síntomas y disfunciones… Y no se puede hablar de tiroidismo sin comenzar por el principio. ¿Cuál sería el principio? Aunque parezca simplista y reductivo (o complejo, según se interprete), se trata del tiroidismo como indicador o síntoma de un ecosistema desordenado y de la disponibilidad (o carencia generalizada) del modesto yodo.

Sobre el desorden eco sistémico ya hablamos bastante. La pequeña glándula tiroides depende del gran hígado. Pero también de la normalidad del ciclo de producción y utilización de las hormonas tiroideas. No estaríamos viendo el panorama completo si no vemos aspectos como la generación hormonal (con el hígado colapsado como precursor), la mediación bacteriana (generalmente en disbiosis), las parasitosis (interfieren y consumen la producción hormonal), el desorden intestinal, la inflamación crónica

Por citar un ejemplo, el parásito Trichinella spiralis se alimenta de esteroides y hormonas tiroideas, y por tanto es responsable de la deficiencia de T3 y T4. Vale entonces preguntarse ¿quién será el destinatario real de nuestros abundantes y cotidianos miligramos de medicación tiroidea (como la T4 en forma de levotiroxina)? Aceptamos que es una prescripción que llamativamente se va incrementando con el paso de los años, en función a los valores de los análisis de TSH; dado que es una medicación “de por vida”.

Más allá de estos “piratas del asfalto”, que se comen literalmente las hormonas, están los mediadores bacterianos que a partir de los precursores, dan “terminación” a las hormonas tiroideas. Y como si esto fuera poco, entran en este contexto los metales pesados y la carencia de yodo (tema que veremos enseguida), selenio y zinc.

La hormona T4 pasa a la forma de T3 activa solo en presencia de selenio y zinc. Y ¿por qué están carentes estos minerales? Entre otras cosas porque se enlazan a los tóxicos metales pesados, como el omnipresente mercurio (amalgamas dentales, vacunas). Y todavía hay que agregar las emociones: No alcanza lo que hago”. La auto exigencia: “No llego”. Obvio entonces que la tiroides es solo un síntoma.

El informe completo se puede descargar aquí. Buena lectura…

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