Evidencia en alto rendimiento

EL EXITO DEPORTIVO NOS VALIDA

 

Cuando venimos difundiendo conceptos que rompen estructuras de la ortodoxia, siempre la justificación a la descalificación es la falta de evidencias y las necesidades del cuerpo en alta prestación. Evidencias en estos diez años de Espacio Depurativo, sobran: remisiones, cambio de vida, sanaciones internas…

Pero ahora se suman constataciones de éxito deportivo, de la mano de los basquetbolistas argentinos que tan bien nos representaron en el Mundial de China, llegando a la final. Varios articulos mediáticos aportaron sobre los «secretos» del grupo, que no daba entre los favoritos de la competencia.

La primera sorpresa vino del diario argentino La Nación. Allí nos enteramos que la quién estaba detrás de los hábitos del seleccionado, no era una nutricionista ni una deportóloga clásica. Se trataba de Yolanda Satiuste, bióloga y psiconeuroinmunóloga. Y sus claros conceptos merecen ser remarcados aquí, porque coinciden plenamente con nuestro enfoque. Escuchemos a Yolanda:

“Buscamos mejorar el estado inmunológico de los jugadores. Todo lo que bebés o comés tiene contacto con nuestro cuerpo y, por lógica, con el sistema inmune. Lo que yo les doy de comer permite que el sistema inmune esté reforzado, potente y preparado.

Les propongo que coman dos o tres veces por día. No queremos que hagan más de tres ingestas diarias. Algunos jugadores venían de cinco comidas antes de trabajar con nosotros. Ya bajaron a tres comidas y ahora están casi en dos. Cuanto mejor estamos, más sobran las ingestas. Menos deseos de comer más veces, porque lo que marca la salud es la frecuencia. Si quiero comer muchas veces algo pasa y si no quiero comer también.

Les propongo que coman palta, verduras y que no falten colores. El plato tiene que tener rojo, pigmentos amarillos; si no los tiene, la parte de saciedad cerebral no se consigue. Juego mucho con los colores. Tu plato no puede ser verde o blanco porque tu plato es insípido por muy nutritivo que sea. Tiene que tener rojo, pigmentos amarillos, si no los tiene, la parte de saciedad cerebral no se consigue.

Se come muy especiado: cúrcuma, orégano, jengibre, albahaca, tomillo, pimientas. Les meto mucho picante. Al principio no lo toleran demasiado, pero eso depende de la flora intestinal. Cuando no lo soportan es porque no tienen bien la flora intestinal y cuando vas mejorando, el picante lo deseás. Porque a los bichos buenos el picante les va bien y los malos odian el picante porque los mata.

Les digo que tomen aceite de coco, porque es antinflamante y porque es desparasitador. Utilizamos la cúrcuma, que es antinflamatorio, el aceite de coco, el aceite de la palta. No usamos ni un antinflamatorio desde que estamos acá.

Los lácteos, los cereales, las legumbres son un destrozo para el cuerpo. Incorporamos esas sustancias como habituales, pero eso no quiere decir que sean buenas. En China se comen hidratos, como el arroz, la papa, las pastas, que no ayudan demasiado a la digestión.

Los animales terrestres los evitamos, ya que producen muchas inflamaciones. Les duele más que les quite las carnes, entonces les digo que coman si al día siguiente no tienen un partido o un entrenamiento clave. Después nos encargamos de trabajar sobre ese hígado que recibió las grasas de la carne.

Les planteamos ir de un metabolismo dependiente de hidratos y azúcares, a uno dependiente de grasas. El asunto es sacar la energía de tus grasas y no de estar comiendo todo el día hidratos de carbono. Si dependemos del exterior no utilizás recursos internos, eso quiere decir que no usás tus recursos y tus grasas son mucho más poderosas y dan más kilocalorías que lo que puede aportar un hidrato, que es mucho más finito.

Sé lo que sienten cuando arrancan, puede ser que adviertan un cambio de energía, y que sientan una baja de chispa en los entrenamientos. Piensan que no rinden. Normalmente no dura tanto. Es posible que hasta el cambio metabólico no estén plenos, pero cuando sucede, la explosión es total, tienen más potencia y aclaran la cabeza, dejan de tener ese pantano en la cabeza que viene de comer de más y mal.

El mate es maravilloso, les digo que no lo quiten. En general, los argentinos lo piden y yo les digo que si no se pasan de la dosis, no hay problema. Poco activa y mucho congestiona. El mate reestructura la mucosa intestinal, es bueno”.

Ver aquí nota completa diario La Nación

Luego la publicación española Mundo Deportivo ahondó en el método utilizado por Luis Scola en su preparación para el Mundial de China, torneo de alta intensidad, con partidos cada 48 hs. Hizo una preparación de 14 semanas de encierro monacal, con régimen estricto de puesta a punto física y técnica, quizá sin precedentes, que ilustra el artículo.

“El trabajo técnico se complementa con el físico, saliendo a correr a las siete de la incluso en días muy fríos, y luego el trabajo en pista completaba mañanas muy intensas. Curiosamente, Luis hacia todo ello sin desayunar, tal como predica el método Busquets que impulsó el fisioterapeuta del combinado nacional Paulo Maccari, primo hermano de Manu Ginóbili.

Este sistema también se implantó en la selección y consiste en seguir unas directrices de nutrición, entrenamiento y técnicas posturales. Por principio desaconseja el consumo de lácteos, cereales, azúcares, legumbres, pastas y prácticamente nada de carnes rojas. La nutrición se basa en mucho pescado, verduras, huevos (preferentemente de granja) y grasas buenas.

Se entrena una vez al día de forma intensa. A esa sesión le siguen ocho horas en las que se permite comer y luego 16 horas en ayunas y sin ingesta de sólidos. Los intestinos limpios dicen que mantienen en alerta el sistema inmune y eso ayuda a prevenir lesiones».

 

Ver aquí nota completa de Mundo Deportivo

Otro protagonista de este cambio conceptual es Facundo Campazzo, que recurrió a los servicios de Paulo Maccari, actual kinesiólogo de la selección mayor de básquet y primo hermano de Manu Ginóbili. La experiencia se detalla en el portal Infobae:

«Quiero que hagas conmigo lo mismo que hiciste con Manu», le solicitó Facu a Maccari, que tomó la decisión de incursionar en el Método Busquet y cambiar su alimentación de la mano de la nutricionista española Yolanda Santiuste.

En lo que respecta al tema alimenticio, Facundo trata de tener solamente dos comidas al día. No consume lácteos, cereales, azúcares, solanáceas (papa, tomate, pimientos, berenjena, etc), legumbres, harinas, pastas y prácticamente nada de carnes rojas. Su alimentación se basa en mucho pescado, verduras, huevos (preferentemente de granja) y grasas buenas (palta, almendras, nueces, avellanas y el coco y sus derivados).

Campazzo, que estuvo en el radar de los Denver Nuggets de la NBA pero que prefirió extender su vínculo con Real Madrid, cree que el cambio de vida que realizó es vital para este presente. Maccari confiesa que el deportista es un paciente curioso, y que suele investigar por su cuenta: «Se compró libros sobre alimentación y salud. También sobre la especie humana».

Ver Aquí nota completa de Infobae

No olvidemos que todo este proceso de cambio en el básquet argentino lo inició Manu Ginobili, que desde 2011 lo aplica y ello le permitió mantenerse al más alto nivel de la NBA, retirándose a los 41 años y tras 16 temporadas de intensa competición, obteniendo 4 campeonatos y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2014. Lo condujo su primo Paulo Maccari que vuelca mucha data en un artículo de Infobae:

“Entrenamos en ayunas. No hay desayuno ni merienda, almuerzan cerca de las 2 de la tarde y cenan aproximadamente a las 8 de la noche. Tener el intestino bien es tener el sistema inmune alerta. No utilizamos antiinflamatorios ni frío. El frío genera un déficit de oxígeno, y nosotros queremos lo contrario, que aumente la circulación, que aumente la vascularización. El frío disminuye los procesos de cicatrización”.

Ver Aquí nota completa de Infobae

Muchos de estos conceptos vienen siendo planteados en nuestros talleres de los últimos años, pero claro, eran tomados como cosas “zarpadas” y sin evidencias comprobatorias. Ahora, por suerte, las evidencias y los resultados están a la vista. Esperemos que todo esto sirva para cambiar la obsoleta ortodoxia que impera en la deportología actual, pero sobre todo para que muchas personas comunes sientan el estímulo para cambiar hábitos que no son privativos de los atletas, sino del ser humano “normal”. Nuestro estado natural es la salud perfecta y la energía plena.

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