Cuidados de la vista

HÍGADO Y ANTEOJOS

 

Para la medicina oriental, vista e hígado operan como órganos pares complementarios: cuando está bien uno, está bien el otro y viceversa. Esto sucede porque la irrigación del sistema ocular está regida por el hígado. Esto es simple de apreciar en nuestra cotidianeidad. Cuando andamos mal del hígado, la calidad de la visión se resiente. Por el contrario, cuando la persona sale de las limpiezas hepáticas profundas, advierte una mejora en su percepción visual.

En este caso vuelvo a la auto referencia testimonial. En mi periodo de desorden, comencé a demandar el auxilio de anteojos, tanto de aumento como de sol (fotofobia). Con el tiempo las necesidades de aumento en los lentes se fueron incrementando. Luego vino la depuración. Al comienzo seguía utilizando lentes y poco a poco fui notando que los anteojos molestaban, hasta que pude descartarlos. En su momento me decían que los lentes eran la consecuencia del trabajo visual (computadora, producción de textos) y por cierto es una influencia propia del modernismo y del trabajo en oficina. Pero hoy día estoy más horas que antes frente a la pantalla, estoy más viejo y lo hago sin anteojos. Además me basta recordar a mi abuelo, casi centenario, que podía enhebrar una aguja sin necesidad de lentes.

Esto lo vemos todo el tiempo, a veces durante el retiro mismo (huéspedes que vuelven a leer los apuntes sin lentes) y mayormente a partir de testimonios posteriores. Recuerdo un caso reciente de una mujer que volvía manejando a casa tras la hepática y percibía molestias en el foco visual, causada por su habituales anteojos. Al día siguiente fue a ver a su oftalmólogo, que sorprendido le dijo “¿por qué está usando lentes si no los necesita”.

Otro aporte es esta evidencia testimonial objetiva, que además de la relación hígado/vista pone en claro que todo tiene que ver con todo: “He tenido muchos cambios a partir de la estadía en el Espacio. Lo primero que sentí fue un cambio a nivel «emocional», con pensamientos más positivos y amorosos, dejando de lado el enojo y la crítica. Mi andar se tornó más lento, pero consciente, y mi hablar (algo deseado) es más acotado o cuidado. En lo físico, más allá que recuperé mi peso fisiológico, estoy notando la piel más suave y nutrida; cabellos y uñas fortalecidos; recuperé el movimiento de una rodilla que tiene hecha una artroscopia por rotura de ligamentos y que antes la doblaba poco y con molestia; la contractura de cervicales ha casi desaparecido; he dejado de utilizar la placa bucal que llevaba por el bruxismo; descanso mucho mejor y me levanto más relajada. Pero lo más significativo tiene que ver con la vista. Antes de hacer el compacto, pedí turno con mi oculista porque se me habían roto los lentes de leer, pero el turno me lo dieron recién ahora. Cuando me atendió mi oculista y vió mi graduación actual me dijo “¿te operaste?” con cara de complicidad… Por supuesto lo niego y él insistió: “pero fíjate, de lejos antes 1,75 y ahora 0 en un ojo y 0,25 en el otro o sea que no necesitas más graduación de lejos. Y de cerca antes tenías 2,25 y ahora 1,75. Nunca tuve un caso así en mi consultorio”.

También el colon tiene puntos reflejos de contacto con la visión: el siempre colapsado colon ascendente, cercano al ciego. Asimismo las parasitosis internas se instalan en la vista y sus adyacencias. O sea, la multifactoriedad. Es obvio que influye radicalmente el estilo de vida. Ahora se hace pandémico el uso de lentes en niños y aflora cual pandemia, el famoso ojo seco que demanda el cotidiano uso de colirios. En este sentido, además de la preeminencia de las pantallas, se destacan las parasitosis que se instalan en el espacio ocular.

Ahora resultan normales los diagnósticos del oftalmólogo: presbicias, astigmatismos, miopías, cataratas, glaucomas, queratoconos… También se popularizan las operaciones laser por implantes de lentes intraoculares, intervenciones sobre las cuales nadie se hace responsable (el paciente debe firmar un descargo de responsabilidad, asumiendo los riesgos de perder la visión). Y son obvios los efectos secundarios por la simple acción del organismo frente a la implantación de un objeto extraño. En síntesis, duele ver tanta resignación a lo “inevitable” que aceptamos como “normal”, cuando está en nuestras manos resolver la causa profunda.

LOS ANTEOJOS ESTENOPEICOS

Estos anteojos son naturales y no necesitan ningún tipo de prescripción médica, no importa el grado de dioptría que necesite (siempre y cuando no pase de 6), sirven para cualquier persona, no requieren examen visual, no se deben reemplazar, se puede pasar largas horas delante de la computadora sin experimentar cansancio visual o dolor de cabeza, no se necesita limpiarlos, tampoco se empañan. Usted verá a través de sus propios ojos y no a través de un cristal, su visión no se deteriorará debido a que la mantendrá ejercitada y hasta puede llegar a mejorarla, con la ayuda de una depuración orgánica, una alimentación fisiológica y ejercicios visuales. Nuestros ojos, al igual que nuestro cuerpo, para mantenerse sanos y vigorosos, necesitan estos cuidados y sobre todo la ejercitación; con los anteojos estenopeicos podremos mantener ejercitada la vista mientras leemos, miramos televisión, usamos la computadora o estamos en el cine.

El informe completo se puede descargar aquí. Buena lectura…

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1 comentario en “Cuidados de la vista”

  1. Gracias por tanto, Señor Palmetti. He puesto en práctica unos cuántos de los consejos que regala y los doy a conocer. Uno se siente mejor y mejor y ya ni sabé de dónde le viene ese bienestar. Me debo la estadía en su centro. Sean bendecidos, usted y los que ama.

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