Parkinson

PARKINSON… Y HABAS

 

Un reciente estudio puso sobre la mesa la revalorización de semillas como las habas. Considerada comida para pobres, este análisis de laboratorio encontró niveles de una sustancia utilizada como medicación en patologías como el Parkinson. En estas situaciones, el cerebro tiene menos dopamina disponible, una molécula clave para controlar el movimiento. Por eso, el tratamiento más utilizado para aliviar síntomas motores incluye levodopa, que el cuerpo puede transformar en dopamina.

Los investigadores analizaron habas y compararon con otros vegetales, como arvejas y chauchas. Midieron si había levodopa y carbidopa. El resultado central fue claro: las habas destacaron por mostrar presencia de estos compuestos en las mediciones. Además, el estudio observó algo llamativo: cuando las habas se germinan, el contenido medido de levodopa puede aumentar.

En ese trabajo, el punto máximo se observó aproximadamente alrededor del octavo día de germinación, llegando a valores cercanos a el doble frente a su comparación. Este detalle ayuda a entender por qué algunas personas insisten en “habas germinadas” como si fuera diferente: porque, efectivamente, su composición puede cambiar con ese proceso.

Cuando alguien con Parkinson consume habas que aporta levodopa, puede haber un aumento temporal de esa sustancia en el organismo, y eso puede reflejarse en mejoras del movimiento. Existen reportes y estudios en pacientes donde el consumo de habas se asoció con mejoras motoras temporales. Eso no convierte a las habas en un tratamiento, pero sí muestra que algunas personas pueden experimentar cambios perceptibles.

El punto clave es que no es un efecto uniforme. La levodopa en medicamentos se ajusta con precisión. En cambio, en alimentos la cantidad puede variar mucho. Por eso, aunque el contenido de las habas sea real, el efecto puede ser difícil de predecir: en algunas personas se sentirá leve; en otras puede sentirse fuerte.

También hay un punto que suele omitirse: en Parkinson, subir levodopa de forma brusca puede aumentar el riesgo de movimientos involuntarios (discinesias) en ciertas personas. Si alguien ya medicado suma una fuente extra sin control, puede notar estos efectos. Por eso se recomienda ir gradualmente con el consumo de esta fuente alimentaria. Y también tener en cuenta que la levodopa no es la cura del Parkinson, patología que a su vez es un síntoma de un desorden ambiental crónico.

Todos estos problemas neuro motores son la consecuencia de décadas de desorden multifactorial: alimentario, parasitario, microbiano, inflamatorio, hormonal, emocional, energético… Nada se genera de un día para el otro; llegar al estado degenerativo lleva tiempo… y también lleva tiempo y paciencia rectificarlo. Por ello proponemos integrar estos recursos, como las habas, al entramado de los andariveles depurativos: limpieza de órganos, fluidos y parásitos, alcalinizar, hacer pausas digestivas, alinearse con una alimentación fisiológica, restablecer los flujos energéticos y depurar las emociones. En síntesis, lo que logramos con el Proceso Depurativo.

El archivo con el estudio completo sobre habas y levodopa se puede descargar aquí.

El archivo con el informe sobre patologías motoras se puede descargar aquí.

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