Melanina, sol y agua

LA CLOROFILA HUMANA

 

El proceso de fotosíntesis para la obtención de energía no es exclusivo de las plantas: también lo poseemos los seres humanos. La melanina es una sustancia capaz de obtener energía disociando moléculas de agua con ayuda de la radiación electromagnética natural, así como realizar el proceso inverso. Ello explica que nuestro organismo consuma mucha más energía de la que obtiene con el mero consumo de alimentos.

En los seres humanos la melanina (pigmento natural cuya forma más común es la eumelanina) se encuentra sobre todo en la piel y el pelo pero también en el epitelio pigmentado que rodea a la retina, en la médula espinal y en la zona reticular de la glándula suprarrenal, así como en la estría vascularis del oído interno y en zonas profundas del cerebro como el locus ceruleus y la substancia negra.

Según las investigaciones efectuadas por un equipo de científicos mexicanos que coordina el doctor Arturo Solís Herrera, todos nosotros (al igual que las plantas que lo hacen gracias a la clorofila y la luz solar) obtenemos la principal parte de la energía gracias a un proceso similar al de la fotosíntesis vegetal y no con los alimentos, como se creía. En nuestro cuerpo es la melanina la que hace el papel de la clorofila. Esto confirma que las llamadas “enfermedades” no son sino el resultado de un deficiente funcionamiento de ese proceso energético.

Obviamente, toda forma de vida depende del sol. Al igual que una planta sin luz o agua de calidad enferma o muere, también nuestra buena salud depende en gran medida de esta fuente de energía. Los humanos, a causa del condicionamiento tóxico, vamos perdiendo este potencial energético y eso va mermando todas las funciones biológicas. Por ello, la simple mejora del proceso de fotosíntesis en una persona enferma es fundamental para superar su patología. Y por ende, no habría nada más desaconsejable para una persona enferma que internarla en lugares cerrados.

Explica el Dr Solís: “Nos tomó doce años entender cómo funcionaba tan eficazmente esta sustancia y confirmar nuestra hipótesis (increíble incluso para nosotros mismos) de que la melanina es capaz de romper la molécula del agua (H2O) separando el oxígeno y el hidrógeno, al mismo tiempo que libera energía. Si quisiéramos hacer eso, se necesita una temperatura de 2.000ºC, mientras que la melanina (y también la clorofila) lo hacen a temperatura ambiente. En otras palabras, la melanina capta energía electromagnética natural transformándola en energía química. Algo que nos dejó atónitos pues el hidrógeno es el átomo más pequeño, el más abundante del universo y el portador de energía que más usa la naturaleza”.

El Dr. Arturo Solís Herrera -que define su hallazgo como circunstancial- es médico cirujano por el Instituto Politécnico Nacional de México, oftalmólogo por la Universidad Nacional y neuro-oftalmólogo del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Autor del libro “Melanina, la clorofila humana” es además Licenciado en Ciencias Médicas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y doctor en Farmacología por la Universidad de Guadalajara.

Todo surgió “casualmente” cuando el Dr. Solís estudiaba las tres principales causas de ceguera: el glaucoma, la retinopatía diabética y la degeneración macular asociada a la edad. Analizando la retina y el nervio óptico en miles de pacientes, averiguó que la retina usa una enorme cantidad de energía para transformar la luz en los procesos químicos y eléctricos que luego, mediante impulsos nerviosos enviados al cerebro, dan lugar a las imágenes que vemos. Fue cuando constataría asombrado que la capa de fotorreceptores del ojo utiliza hasta 10 veces más energía que la corteza cerebral, 6 más que el corazón y 3 más que la corteza renal. Algo sorprendente porque se trata de una capa de tejido donde no existen vasos sanguíneos. De ahí que se planteara seriamente estudiar la cuestión de la obtención de energía a través los ojos y el papel que en ese proceso juega la melanina.

En la actualidad se asume que el organismo humano obtiene básicamente su energía de los alimentos que se ingieren. De las proteínas, grasas e hidratos de carbono que una vez metabolizados se transforman, tras diversos procesos, en moléculas de ATP (trifosfato de adenosina).

Como lo explica Solís en su trabajo[1] publicado hace apenas unos meses en International Journal of Clinical Medicine, ésa no es la vía principal de obtención de energía de los seres vivos como se cree. Las proteínas, lípidos e hidratos de carbono que nuestro cuerpo metaboliza son efectivamente los “bloques de construcción” de la sangre, los huesos, los músculos y los tejidos pero no la principal fuente de energía. Los seres vivos necesitamos de tal flujo constante de energía que es imposible que ésta pueda ser aportada en su totalidad con la glucosa que se produce tras metabolizar por completo los alimentos.

La energía obtenida gracias a la glucosa de los alimentos no es suficiente para cubrir los requisitos energéticos del organismo, ya que todas las reacciones bioquímicas que se producen en nuestro cuerpo precisan de energía. Tampoco la sangre transporta energía, solo intermediarios metabólicos y CO2. Y quienes afirman que es así, llevan años intentando explicar la contradicción existente entre la energía que consume a diario nuestro cuerpo y la que puede obtenerse por esa vía. Así que han formulado una teoría para explicarla que se ha aceptado sin más, cuando en realidad nadie ha demostrado que sea veraz.

La glucosa aporta carbonos para la construcción de biomoléculas y tejidos, pero no la podemos considerar fuente de energía; si así fuera, los diabéticos serían personas super energéticas. En cambio el trabajo de Solís explica esa laguna biológica: la energía del cuerpo proviene principalmente de la disociación del agua que logra la melanina con la energía que capta de las radiaciones electromagnéticas naturales. Una explicación quizás sorprendente pero congruente y coherente con lo que muestra la biología.

Para Solís y su equipo se hizo pronto evidente que la gran cantidad de energía que necesita la retina para funcionar, no podía proceder del ATP porque para ello los ojos deberían poseer una enorme red vascular, capaz de facilitarles el suministro adecuado. Y tal red no existe. Luego, la energía que usa la retina tenía que proceder de otra fuente. Fue así como, investigando, llegarían a descubrir las singulares propiedades en tal sentido de la melanina.

“Llegó un momento, dice Solís, en el que nos dimos cuenta de que la melanina (al igual que lo logra la clorofila de los vegetales con la luz solar) captura energía electromagnética natural, la transforma en energía química y es luego capaz también de disociar las moléculas de agua obteniendo así energía. Fue la luz al final del túnel porque, como se sabe, en un medio ambiente normal cualquier célula eucariota tiene entre un 70% y un 90% de agua y las células fotorreceptoras no son una excepción. Pues bien, terminamos constatando que las moléculas de agua, en presencia de melanina y energía electromagnética, se disocian en dos moléculas de hidrógeno, una de oxígeno… ¡y cuatro electrones de alta energía!”

En pocas palabras, los investigadores mejicanos habían descubierto que en los seres humanos también se produce el fenómeno de la fotosíntesis. Con una importante diferencia respecto a la de las plantas, ya que en ellas la disociación del agua se produce en una sola dirección y no es reversible; la energía que se produce se utiliza para la fijación del CO2 y la producción de glucosa. En cambio, en los seres humanos, por efecto de la melanina, la reacción se produce en ambas direcciones. Es decir, nuestro singular fotosistema permite disociar agua generando así energía y posteriormente reunir de nuevo átomos de hidrógeno y oxígeno para formar otra vez moléculas de agua… proceso en el cual se obtiene energía.

“La melanina, explica el Dr. Solís, es capaz de romper la molécula del agua separando oxígeno e hidrógeno en una reacción que libera energía. Pero lo más revolucionario es que puede realizar la función inversa y volver a unir el hidrógeno y el oxígeno para constituir nuevamente agua liberando también en ese proceso energía. Ciclo que se puede repetir en incontables ocasiones, obteniéndose así gran cantidad de ella. Y sin que haya merma debido a que la melanina absorbe la energía de las radiaciones electromagnéticas naturales que rodean el planeta procedentes, no sólo del sol, sino también del espacio”.

Asimismo se sabe que nuestro fotosistema puede funcionar tanto de día como de noche porque la melanina absorbe casi la totalidad del espectro electromagnético del medio ambiente, mientras el fotosistema de las plantas sólo funciona durante el día debido a que sólo absorbe el espectro lumínico que se halla entre los 400 y los 700 nanómetros. No se conoce ninguna otra sustancia en las células eucariotas que sea capaz de obtener la suficiente energía de las radiaciones electromagnéticas como para disociar una molécula de agua. Lo que hace de la melanina, una de las sustancias más importantes de la naturaleza.

La melanina (vocablo que viene del griego antiguo que significa ‘negro, oscuro’) está en todos lados: en el cosmos forma galaxias, está en la corteza de los árboles, en las semillas, en la tinta del calamar, en el feto humano cuyos ojos están melanizados a las 5 semanas… Se creía que la melanina es solo para visión, pero en el caso del feto, está absorbiendo luz solar que llega a través de la piel materna, y esta liberando energía a partir de moléculas de agua del líquido amniótico para activar su propia multiplicación celular. La melanina da color al cabello y a la piel. En los habitantes del trópico, genera piel oscura, como regulación frente al exceso de radiación solar, mientras que en los extremos se da la piel blanca, para aprovechar al máximo la falta de radiación.

“En nuestros trabajos con melanina, explica Solís, hemos comparado la molécula de melanina del ser humano con la de otras especies y nos hemos llevado la sorpresa de constatar que es la misma. Luego puede afirmarse que la melanina es al reino animal lo que la clorofila al reino vegetal”.

EL AGUA, FUENTE DE VIDA Y ENERGÍA

Evidentemente el hallazgo del doctor Solís aporta también un nuevo dato respecto a la importancia del agua en la salud. Y es el hecho de que además de ser fundamental en la totalidad de los procesos metabólicos resulta que es a partir de ella como obtenemos la mayor parte de la energía que necesitamos para vivir.

De ahí que el proceso de fotosíntesis dependa por tanto del grado de hidratación de nuestro organismo y de la calidad y pureza de nuestra agua interna. Lo que acrecienta la importancia de no estar intoxicados así como de hidratarse bien cuando se está enfermo o se llega a cierta edad, ya que si no, el cuerpo no podrá obtener con facilidad suficiente energía. Recordemos que el agua se ve negativamente afectada por los tóxicos (pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas, abonos químicos, químicos industriales, aditivos alimentarios, fármacos, alcohol, tabaco, etc) pero también por otras cuestiones como los suplementos de hierro o la temperatura.

“El frío, por ejemplo, baja notablemente esa reacción y por eso, explica Solís, no es raro que en invierno muchas patologías, como la artritis y la depresión, empeoren. Otro factor que también disminuye la reacción primordial son las hormonas femeninas y eso explica que algunas enfermedades sean más frecuentes en ellas; como la artritis, la esclerosis múltiple o la degeneración macular asociada a la edad, primera causa de ceguera en los países con población predominantemente caucásica”.

Por tano el pilar fundamental de la salud pasa por asegurarse de tener un adecuado proceso de fotosíntesis capaz de dotar a las células de energía. Se estima que al menos la tercera parte de la energía de la que dispone el ser humano proviene de la melanina, la luz y el agua. Pero esa tercera parte es la energía de activación de las principales reacciones químicas en el organismo.

Esto resulta congruente con los hallazgos clínicos respecto al tiempo que soporta viva una persona sin ingerir agua. A día de hoy se acepta que el agua es el solvente universal por excelencia pero esto demuestra que es además, junto a la luz y la melanina, la fuente que inicia los procesos más importantes. Se entiende ahora mejor que el organismo tolere la falta de agua apenas tres días y la de alimento varias semanas. Y también se entiende por que se nos oculta sistemáticamente nuestra capacidad de obtener energía del sol. Hombres como Hira Ratan Manek literalmente se alimentan de la luz solar, sin necesitar ir al supermercado…

MODULADOR DE LA FOTOSÍNTESIS

De estas investigaciones proviene una solución líquida, que con apenas tres gotas sublinguales, logra intensificar la fotosíntesis. Un procedimiento en principio idóneo ante cualquier patología.

“Hemos constatado, asevera el Dr. Solís, que es útil en múltiples enfermedades de muy diverso signo: artritis, colitis, gastritis, depresión, anemia, dermatitis, esclerosis múltiple, problemas de vista y muchas otras. Los resultados terapéuticos obtenidos han superado todas nuestras expectativas. Es más, la mejoría observada por ejemplo en enfermos de Alzheimer, Parkinson, delirio, insomnio y muchas más patologías, rozan a veces lo espectacular. Estamos persuadidos por ello de que puede ser útil en todas o casi todas las patologías. En todos los casos se advierten mejoras significativas. La mejoría en la calidad de vida es notable en cualquier fase de la enfermedad. Porque nosotros empezamos a intuir que toda enfermedad puede ser el resultado de una fotosíntesis baja; cuando los niveles de energía no son suficientes, sobreviene el caos en los sistemas. Que luego cada persona manifieste ese déficit de una u otra forma, en ésta o aquélla patología, depende ya de muchos factores; como la edad, el sexo, la alimentación, la exposición a contaminantes…”

Disponiendo de la solución de melanina, se aconseja utilizar tres gotas diarias en forma sublingual. En pocos segundos se activa un proceso rápido de disociación de agua que dura entre dos y tres horas, con el consiguiente aporte de energía. Se sugiere acompañar el proceso con adecuada ingesta de agua y de exposición al sol. Esto último hacerlo con criterio si es que somos de piel blanca. Comenzar el curtido solar exponiendo el cuerpo a las primeras y ultimas horas del día, donde predomina el espectro de infrarrojos y rojos, aun con cielo nublado. Luego ir tomando sol de media mañana o media tarde (ultravioletas A) para recién estar preparados para el sol del mediodía (ultravioletas B). Consultar nuestra monografía detallada al respecto. Cuando advertimos molestias frente a los rayos del sol, es indicativo de la carencia de melanina. Pero los efectos para la recuperación visual pueden verse inhibidos cuando el ojo ya ha sido sometido a intervenciones de cirugía. Pero igualmente se beneficia el resto de las funciones corporales.

FUENTE DE ENERGÍA SUSTENTABLE

Después de cuatro años de trámites y pruebas, el gobierno de Rusia otorgó al Dr. Solís Herrera la primera patente en todo el mundo que reconoce la existencia de la “fotosíntesis humana”. El equipo de Solís pudo elaborar una especie de pila infinita, que el autor llama Bat-Gen, porque funciona al mismo tiempo como una batería recargable y como un generador continuo de energía. La materia prima de esta batería “eterna” que produce energía limpia (no desecha CO2) y renovable son el agua y la melanina o polihidroxiindol.

[1] The Pharmacologic Intensification of the Water Dissociation Process, or Human Photosynthesis, and Its Effect over the Recovery Mechanisms in Tissues Affected by Bloodshed of Diverse Etiology (Intensificación terapéutica del proceso de disociación del agua o fotosíntesis humana, y su efecto sobre los mecanismos de recuperación de los tejidos afectados por hemorragias de diversa etiología (Link Fuente)

 El texto completo sobre LA MELANINA está disponible aquí.

El estudio del Dr. Herrera completo en inglés está disponible aquí.

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