RECORDATORIO PARA CADA DÍA
A través de nuestros libros, hemos ido aportando sugerencias y herramientas para trascender nuestro desorden crónico y poder recuperar nuestra normalidad funcional. Solo deseamos que no resulten abrumadoras y por tanto se conviertan en objetivos utópicos. Todo lo contrario. La idea es que sean cosas que podamos incorporar a nuestra rutina cotidiana, para ir reprogramando hábitos y costumbres, que se transmuten en impulsos evolutivos, para expandir consciencia.
Mediante el acrónimo ATESOREMOS, buscamos justamente que podamos mentalizar y automatizar diez acciones básicas a instalar en nuestra rutina cotidiana. La idea es que esta decena de letras se conviertan en una brújula, que ordene y organice nuestras prioridades de la jornada. A continuación proponemos el recordatorio y luego detallaremos mejor cada uno de las diez recomendaciones.
A yuno: empiezo con intermitente 20 a 12hs y día frutal semanal
T ierra: camino descalzo, descargo estática, cosecho electrones
E nergía: activo los vórtices, tibetanos, yoga, tai chi, chi kung
S ol: tomo lo mas desnudo posible, curto amanecer/atardecer
O scuridad: evito luz azul 21hs, noche sin comida ni radiaciones
R espirar: ritmo consciente, 4 tiempos, aspiro nariz, suelto boca
E jercicio: evito sedentarismo, sudación diaria, trabajos físicos
M elatonina: evito calor, radiaciones, comer de noche y luz azul
O xígeno: respiro al aire libre, cocino lo menos posible, ventilo
S ilencio: creo mis espacios, experimento paz mental y quietud
Ayuno: la idea es llegar a periodos continuos de ausencia de alimentos, pero hay que comenzar por principios fáciles de aplicar. Por ejemplo, la pausa metabólica que generan la jornada semanal frutal (andarivel 5 del Proceso Depurativo) y el ayuno intermitente. En el primer caso se trata de un día a la semana con solo frutas, evitando mezclar frutas en la misma ingesta. En el intermitente, la pauta es concentrar las ingestas de alimentos entre las 12 y las 20hs, aprovechando la mañana para las ingestas depurativas (tónico herbario, agua oxigenada, hierba renal, jugo verde, desparasitantes) que no interrumpen la pausa metabólica.
Tierra: detallamos bastante los beneficios de caminar descalzo, tanto en lo referente a “descarga” a tierra de nuestra energía estática (campos electromagnéticos artificiales) y la “cosecha” de los electrones presentes en la superficie mediante los receptores que tenemos en la planta de los pies. Obviamente, es algo que debemos hacer fuera de nuestras obligaciones sociales y laborales. Aprovechemos las pausas en el hogar, para descalzarnos y poder caminar en el césped, la tierra o la arena, según sea lo que tengamos a disposición en cada circunstancia.
Energía: diariamente debemos consagrar al menos media hora para alguna práctica que active nuestra energía y nuestros vórtices (chacras). Debemos elegir lo que resuene en nuestro interior, que a veces puede ser una síntesis de variados orígenes. Se puede elegir entre asanas de yoga, movimientos de chi kung o tai chi, ritos tibetanos, etc. En lo personal, arranco la mañana con algunas posturas de yoga, pases de chi kung y los cinco ritos tibetanos que ilustramos antes. Algo que resuelvo en media hora y me deja activo para la acción posterior.
Sol: absorber rayos solares durante el día, debería ser algo básico e impostergable, dado los beneficios que hemos analizado previamente. Una práctica que se favorece cuando la hacemos lo más desnudos posible y que puede coincidir con nuestro momento para estar descalzos. Ya explicamos que debemos generar un proceso de curtido gradual, siendo ideal comenzar con las primeras y últimas horas del día, si estamos en verano. En invierno podemos ir directamente con la media mañana y/o media tarde. Una vez generado el “callo” solar, podremos exponernos sin riesgos en horas cercanas al mediodía, momento menos recomendable en pleno verano. Siempre respetar la señal de la temperatura de la piel: cuando se siente mucho calor, cesar la exposición o cambiar de lado (boca arriba/boca abajo).
Oscuridad: aquí se trata de tomar recaudos, evitando todo lo posible la luz azul (luz blanca artificial) durante la noche. También conviene evitar pantallas y dispositivos durante la noche. Procuremos que nuestro dormitorio esté en oscuridad absoluta y desconectemos todo dispositivo que irradie campos electromagnéticos (celulares, wifi, inalámbricos, remotos). Esto se potencia evitando la ingesta de alimentos durante la noche, por todo lo explicado respecto a la melatonina y la actividad mitocondrial.
Respirar: si bien la respiración debe ser algo natural e intuitivo, al comienzo hay que reprogramar hábitos condicionados que determinan ronquidos, aspirar por boca y/o tener respiraciones cortas. Podemos comenzar con la respiración consciente de cuatro tiempos (inhalar, pausa, exhalar, pausa) con periodos cortos, para ir alargándolos con la práctica, hasta que se conviertan en ritmos intuitivos. Esto podemos combinarlo mientras hacemos caminatas, contacto con el suelo o exposición al sol, aprovechando el mismo período de tiempo.
Ejercicio: ante todo la recomendación es evitar el sedentarismo y privilegiar el movimiento. Esto tiene muchísimas formas de aplicación. Podemos hacer trabajos de escritorio estando de pie, levantando 35/40cm el nivel de la mesa (tipo mostrador), lo cual nos obligará a movernos, para neutralizar el tiempo de permanecer parados. Pero hay que pensar en al menos media hora diaria de alguna actividad física que nos genere sudación y que nos resulte agradable, a fin que sea algo sustentable en el tiempo y genere un hábito. No importa el tipo de actividad (correr, bicicleta, padel, futbol, baile, pesas, etc) sino que sea de intensidad y nos asegure incorporación de oxígeno y eliminación de toxinas
Melatonina: ya explicamos lo que beneficia y perjudica la producción de esta hormona vital. Por tanto evitemos excesiva exposición al calor (calefacción), a las radiaciones artificiales (campos), a las ingestas alimentarias nocturnas y a la luz artificial durante la noche. En contrapartida: tener buena exposición al sol durante el día, lo sugerido respecto a la actividad física, y buscar estimularnos con alternancias de exposición al frío y al calor. Esto podemos lograrlo simplemente con la práctica de la llamada ducha escocesa, que consiste en bañarnos alternando agua fría y caliente.
Oxígeno: estas recomendaciones complementan y potencian lo que vimos al referirnos a la respiración. Lo esencial tiene que ver con estar al aire libre, para absorber el oxígeno que es abundante en naturaleza. Cuando estamos en casa, asegurar la ventilación de los ambientes, promoviendo corrientes de aire para renovar el oxígeno, que se ve reducido en los espacios cerrados, sobre todo en construcciones modernas que cuentan con abundantes aislaciones (burletes y vidrios dobles). Pero una gran forma de asegurar la incorporación de oxígeno es mediante el alimento cotidiano, pues solemos ingerir volúmenes de kilos cada día. Es importante que predominen los alimentos vivos y fermentados, disminuyendo al mínimo las cocciones que provocan la eliminación del oxígeno.
Silencio: es saludable generarnos espacios o momentos de silencio. Hay quienes hacen prácticas de meditación, pero también es posible lograr detener el ruido mental mientras estamos en naturaleza, tomando sol, estando descalzos, caminando, haciendo respiraciones conscientes. Lo importante es dejar pasar los pensamientos, para lograr momentos de paz mental y de quietud, que representan una recarga vibracional. El silencio, la quietud y la contemplación son recursos simples para frenar la hiper excitación cerebral que genera la vida moderna.
Aquí dejamos el vínculo con el avance del último libro «La enfermedad no existe»








3 comentarios en “Atesoremos”
Muchas gracias! Excelente información.
Grande, Palmetti !!
Gracias Néstor Palmetti, por tanta dedicación en difundir toda esta información tan necesaria y valiosa para todo ser vivo.