Para quemar grasa

REDUCIR GRASA ABDOMINAL

 

Muchas personas se dan cuenta que su área visceral es particularmente difícil de tonificar y a diferencia de la creencia popular, no es suficiente solo hacer abdominales. O solo dejar de consumir proteína animal, pues los estudios han demostrado que el ácido úrico estresa a las mitocondrias celulares, lo que incrementa la síntesis de grasas. O no solo basta con dejar de consumir harinas.

Aunque todas estas acciones (dejar la proteína animal y las harinas) son positivas y recomendables, debemos comprender la lógica de nuestra biología corporal, a fin de encontrar métodos eficaces para la reducción de la cintura, ya que los beneficios se extienden mucho más allá de la mera cuestión estética.

La grasa abdominal en realidad produce moléculas inflamatorias (citoquinas); y los altos niveles de inflamación en el cuerpo pueden causar una amplia gama de enfermedades sistémicas relacionadas con el síndrome metabólico. Esta es la razón por la que el exceso de peso alrededor del tronco está vinculado con la diabetes 2, las enfermedades del corazón, los derrames cerebrales y otras enfermedades crónicas.

Además de la estética y la reducción del riesgo de enfermedades, fortalecer la músculos abdominales también permitirá mantener una buena postura, realizar movimientos cotidianos como doblarse y estirarse más fácilmente y con seguridad, mantener una fuerte continencia y conservar el equilibrio y la estabilidad.

Después de los 50 años el cuerpo almacena el doble de grasa abdominal. La razón está en que se reduce la producción de hormonas quema grasas y se activan las que almacenan grasa. Y como decíamos, la grasa visceral libera compuestos inflamatorios (citoquinas) que afectan a las articulaciones, nublan la mente y debilitan los músculos de las extremidades. Esta grasa del tronco tiene que ver con afecciones cardiacas, diabetes, deterioro cognitivo y desequilibrio postural. Por ello las personas mayores tienen más problemas de confusión, equilibrio y lentitud.

EL EJE INSULINA CORTISOL

Ante todo, es importante comprender el rol de la relación insulina (hormona producida por el páncreas) y cortisol (hormona producida por las suprarrenales) para la quema de grasa. El cortisol es la hormona que nos activa para la acción y que reclama energía, mientras que la insulina es la hormona que almacena energía en forma de grasa.

Cuando sube el cortisol (por estrés, emocional o físico, como el generado por la actividad extrema), se requiere energía y por tanto el hígado libera glucógeno (azúcar). Esa suba de glucosa en sangre hace que el páncreas libere insulina, lo cual bloquea la lipolisis (liberación de energía a partir de las grasas) y activa el almacenamiento en grasa. Este acopio se genera sobre todo en grasa visceral, por ser la que posee más receptores de glucocorticoides.

Todo esto nos permite comprender que, al estar bajo estrés crónico, secretando cortisol desde las suprarrenales, activamos la demanda de energía y el consecuente almacenamiento en grasa visceral. Por tanto, los hábitos saludables y relajantes (dormir bien, hacer actividad física, prácticas de relajación, estar al aire libre y al sol) ayudan en forma directa a detener esa tendencia a la generación de grasa corporal.

El informe que dejamos a continuación para descargar aborda todas las variables y sus fundamentos. Como el rol tiroideo, y la generación de la T3 reversa, hormona que opera como un freno metabólico que apaga la quema de grasa, cosa que sucede frente a la gimnasia de alta intensidad. O el tema de la influencia de los ritmos circadianos en los niveles de cortisol. También se analiza la conveniencia de ejercicios de fuerza frente a los cardios y la influencia sobre la leptina, hormona clave en el metabolismo. Y se destaca el rol de las decisiones en las primeras horas del día, que condicionan la estrategia del organismo en el resto de la jornada. Finalmente se señala la importancia de la colina y los amargos, indicándose las fuentes alimentarias de ambos recursos.

Finalmente se propone una sugerencia de rutina cotidiana, con los fundamentos de cada acción, que puede resumirse de la siguiente manera:

– Levantarse temprano, tras 8 horas de sueño.
El organismo arranca en estrés hídrico, que impacta en el cortisol.

– Beber medio litro de agua isotónica tibia con limón.
Aquí se puede fortalecer la ingesta con vinagre, jengibre y canela.

– No cafeína (90 minutos) y no dispositivos (30 minutos).
Estas precauciones evitan el pico de adenosina y de dopamina.

– Caminata de 30 minutos al aire libre.
Es importante un buen ritmo, pero no correr, evitando el cortisol.

– Desayuno frutal (si no se hace ayuno intermitente).
Un licuado con hojas, buenas grasas y frutas.

– Almuerzo importante, la comida más importante del día.
Seguir el principio de ensalada, grasas buenas y proteína.

– Caminata de al menos 10 minutos.
Esta práctica baja los niveles de glucosa y de insulina.

– No ingerir cafeína avanzada la tarde.
Esto evita picos de cortisol, glucosa en sangre e insulina.

– Cena liviana a la caída del sol.
Es siempre importante cuidar los niveles de azúcar e insulina.

– Caminata de al menos 10 minutos.
Esta práctica vuelve a estabilizar los valores de glucosa e insulina

– Acostarse a la misma hora, 3 horas después de cena.
Este intervalo de tiempo oficia como regulador de los valores críticos.

El informe completo sobre «Reducir la grasa corporal» se puede descargar aquí.

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