LA PANDEMIA DE ANTIÁCIDOS
Vivimos tiempos de desafíos, cada vez más intensos. Se encarecen las obras sociales y las prepagas. Se limita el acceso a medicamentos que resultan cada vez más onerosos… Pero supongamos por un momento que las medicaciones y los servicios sanitarios fuesen totalmente gratuitos. Parafraseando el dicho popular que dice “regalados son caros”, ¿no sería mejor “no necesitarlos”?
Hoy quiero referirme específicamente al tema de la acidez estomacal, visto que la obra social de los jubilados ha dejado de cubrir al popular protector gástrico a sus afiliados. Y no es solo mi parecer. Me sirvo de un claro informe recientemente publicado por el Dr. Joseph Mercola, pero también de lo que advertimos en el nuevo libro, al tratar el tema de la acidez, desde la coherencia ambiental.
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que a menudo se recetan para reducir el ácido estomacal en un intento desesperado por aliviar el reflujo ácido y la acidez estomacal, pueden aumentar el riesgo de migrañas. Otros medicamentos para el reflujo ácido, incluyendo los antiácidos genéricos, también se han relacionado con un mayor riesgo de migraña o dolor de cabeza severo.
En nuestros talleres mostramos evidencia de estudios que indican:
“Fármacos para la acidez estomacal favorecen el crecimiento de bacterias infecciosas”
“Los fármacos contra la acidez, alteran el intestino”
“Pastillas para la acidez están vinculadas a enfermedades renales”
El hallazgo que realizaron los investigadores de la Universidad de Maryland (EEUU) se suma al considerable número de razones por las que no se deberían tomar antiácidos. Por lo general, es posible solucionar el problema de la acidez estomacal sin medicamentos, para no arriesgarse a sufrir de migrañas y otras complicaciones.
La Asociación Americana de Gastroenterología publicó una actualización de la práctica clínica en 2022, en la cual se sugiere que «se debería considerar quitar la prescripción de los IBP por padecimiento crónico a todos los pacientes», debido a que se estima que el 70% de personas que los toman no los necesitan.
El aumento en el riesgo de padecer migrañas es una razón para reconsiderar el uso de los IBP, que se asocian con una serie de efectos adversos, entre los que encontramos:
- Osteoporosis y fracturas
- Neumonía
- Colitis por Clostridium difficile
- Afecciones cardiovasculares
- Carencia de magnesio
Asimismo, en las investigaciones se demuestra que tomar estos inhibidores durante más de dos años aumenta el riesgo de tener deficiencia de vitamina B12. Mientras tanto, estos medicamentos se relacionan con la demencia, hasta el punto de que los investigadores concluyeron que “evitar la medicación con IBP previene el desarrollo de la demencia”.
Además, siendo honestos, los IBP a menudo causan más daños que beneficios. Los IBP inhiben la bomba de protones que produce ácido clorhídrico. Sin embargo, es importante aclarar que el exceso de ácido en el estómago muy pocas veces es la causa principal de la acidez e indigestión. Por el contrario, la acidez estomacal suele indicar que se tiene muy poco ácido clorhídrico, lo que significa que, si se agrega un medicamento IBP, solo empeorará el problema, al disminuir aún más el nivel del ácido clorhídrico.
Tener niveles muy bajos de ácido clorhídrico reduce la capacidad del cuerpo para absorber nutrientes, ya que, en conjunto con la pepsina, este acido es necesario para descomponer las proteínas en el tracto intestinal. Cuando las proteínas no se descomponen de forma correcta, se incrementa el riesgo de disbiosis, que es el desequilibrio entre las bacterias dañinas y beneficiosas (nativas u oportunistas) del microbioma. Después que estas moléculas de proteína sin digerir se fermentan en los intestinos, se convierten en alimento para ciertos patógenos, como el hongo Candida, Clostridium difficile y Helicobacter pylori.
La consecuencia es que podría ser muy complicado dejar de usar estos medicamentos. Tan pronto deje de tomarlos, experimentará un efecto rebote que no se detendrá hasta que se normalice el nivel de ácido estomacal y el esfínter esofágico inferior comience a cerrarse de manera apropiada, proceso que podría tomar meses en caso de venir de un uso prolongado. Debido a esto, es importante no dejar estos medicamentos de golpe. Es importante dejar de usarlos de manera gradual, para evitar síntomas graves de rebote. O sea, evitar necesitarlos.
El reflujo ácido se produce cuando el contenido del estómago regresa al esófago, lo que hace que el ácido del estómago irrite el revestimiento del esófago. Al reflujo ácido también se le conoce como indigestión ácida, regurgitación ácida, acidez estomacal y enfermedad por reflujo gastroesofágico, la cual provoca inflamación, ardor en el pecho y malestar intestinal. Por lo general, la deficiencia de ácido estomacal ocasiona el reflujo, no su exceso.
El esfínter esofágico inferior es sensible al pH y sólo se cierra cuando hay suficiente acidez en el estómago. Esto es lógico, ya que de lo contrario los alimentos no podrían llegar al estómago, pero una vez que llegan, es preciso evitar que regresen a la garganta. Y esta es la función del adecuado nivel de ácido clorhídrico.
El ácido estomacal se compone de hidrógeno y cloruro, y los alimentos industrializados no contienen las fuentes dietéticas de estos componentes. También ciertas enfermedades autoinmunes atacan a las células productoras de ácido en el estómago, lo que provoca una disminución en su generación. Asimismo, se sabe que la producción de ácido estomacal disminuye con la edad. Pero un factor clave son los “postres” o sea los dulces después de la comida.
La producción de ácido estomacal es un proceso que consume mucha energía, por eso, las células que producen dicho ácido tienen una gran cantidad de mitocondrias y por ende, la disfunción mitocondrial podría estar disminuyendo los niveles de ácido del estómago. Y hemos visto que las mitocondrias se activan con melatonina, que depende a su vez de sol diurno, oscuridad nocturna, frío, actividad física…
Estrategias naturales para aliviar la acidez estomacal
Alimentos ricos en hidrógeno, tales como frutas y vegetales.
Alimentos ricos en cloruros, como sal, agua de mar, algas, tomate, lechuga, apio y aceitunas.
Evitar proteína animal y almidones.
No comer postre, cerrar con algo amargo.
Pulpa de aloe, de hojas frescas.
Vinagre de manzana sin pasteurizar.
Jengibre, cúrcuma: ambas fermentadas en lo posible.
Fermentos: kimchi, chucrut, kéfir, kombucha, ajo, cebolla, remolacha.
Hojas amargas: achicoria, rúcula, kale, espinaca, acelga…
El informe completo sobre PANDEMIA DE ANTIÁCIDOS se puede descargar aquí.
El archivo con más información sobre MELATONINA Y MITOCONDRIAS se puede descargar aquí.








4 comentarios en “Acidez estomacal”
Quiero cambiar mi modo de alimentarme.Me diagnosticaron el helycobacter,con gastritis.Me lo combatieron con antibióticos y omeprazol.AHORA no hay reactivos para comprobar si la bacteria murió.Medicen que no coma harinas,ni hojas verdes crudas.Que como?
El tema es el estado de la Helycobacter. Y eso depende del ambiente corporal. Creo sería util una entrevista virtual por zoom que podemos coordinar por consultas@nestorpalmetti.com
Buenos días, estimados necesitaría saber cómo y cuándo consumir la pulpa de aloe vera.
Muchas gracias
En toda forma y en todo momento… puede agregar la pulpa transparente en ensaladas, licuados, jugos…