LA «POBRECITO-YO-ITIS»
Habiendo coincidido como disertantes en el Congreso Internacional Origen, conocí la gran tarea del Dr. Walter Lopez, tremendo difusor de la limpieza hepática en Brasil. Él creo un movimiento de voluntarios, de formación religiosa, y ha entrenado a miles de ellos para que puedan facilitar y acompañar esta práctica autogestiva, hogareña y profundamente sanadora.
Más allá de la técnica y el contexto que el Dr. Lopez utiliza, es importante destacar sus conceptos respecto a las dolencias de todo tipo y al reconocimiento de la clave hepática por detrás de las enfermedades. Este hermano brasileño coincide en que detrás de cada patología, también se da la existencia de una matriz emocional, que genera sentimientos y conductas autodestructivas. Por ello, considera básico limpiar el hígado, para así rectificar la percepción distorsionada que nos conduce a la inconsciencia y al dolor.
Lopez habla de tres sentimientos que encuentra detrás de las personas con dolencias. Identifica la tristeza, el resentimiento y el reclamo, en quienes se sienten “enfermos”. Es interesante profundizar en estos tres sentimientos para comprender que tienen un origen común.
¿Por qué una persona está triste? Hay quienes aceptan esta emoción, pero muchos la maquillan o la reprimen a fuerza de “analgésicos” como las adicciones (comida, tabaco, alcohol, drogas, sexo, consumismo, etc). Si bien hay gatillos orgánicos (tristeza es la emoción que indica un colapso colónico y es también la resultante del condicionamiento parasitario), lo que prima es una falsa autopercepción de desvalorización e impotencia.
¿Por qué una persona está resentida? Otra vez, a lo biológico (es común el enojo con el propio cuerpo, al que percibimos como feo y como generador de dolores) se suma la sensación de que la existencia conspira contra nosotros, nos genera solo problemas y nos tenemos que defender de la agresión. Si comprendemos que todo sucede por aprendizaje, que todo nos ocurre para que aprendamos de lo que refleja la experiencia y que todo tiene un sentido evolutivo… ¿por qué el resentimiento y el enojo? ¿Con quién o contra quién? Vale un ejemplo: hijos enojados por haberse enterado ahora que sus padres de crianza no eran los biológicos. ¿Enojo o agradecimiento por haber tenido 4 padres, 2 biológicos que le dieron la vida y 2 adoptivos que le permitieron crecer?
¿Por qué una persona reclama? Detrás de una dolencia, siempre hay demandas insatisfechas. Esa insatisfacción es la piedra basal del consumo hedonista, que motoriza a la sociedad moderna. Siempre queremos lo que “no tenemos” o lo que “nos falta”. Siempre habrá quienes tienen más y menos que uno. Pero el demandante siempre alimentará la carencia, apuntando al que tiene más. Aquí se impone la cualidad de la aceptación, no como actitud resignada, sino como consciente percepción que tengo lo adecuado a mi momento evolutivo. Y que solo debo agradecer por estar vivo y evolucionando.
Ahora bien, ¿que unifica estos tres sentimientos? ¿Por qué no puedo estar pleno en lugar de triste? ¿Por qué no puedo estar agradecido en lugar de resentido? ¿Por qué no puedo dar en lugar de reclamar? La respuesta: porque llevo puesto el “trajecito” de la víctima y creo ser un “pobrecito” que no es comprendido, no es valorado, no es querido y no tiene “suerte” en la vida. ¿Por qué reclamo consuelo y no me enfoco en consolar? ¿Por qué demando comprensión, en lugar de comprender? ¿Por qué busco ser amado y no me decido a brindar amor?
Acerca de la victimización humana, invitamos a leer detenidamente el texto de Michael Fikaris, extraído de su libro “Evolucionando”. Compartimos un par de conceptos suyos: “Lo que mucha gente no entiende es que todo lo que sucede en la vida es con fines de aprendizaje. Este planeta no es más que una escuela para los seres humanos. Todo lo que te sucede (bueno o malo) está diseñado específicamente para enseñarte algo. Siempre y cuando tengas un cuerpo, tienes algo que aprender.
Por lo tanto, es importante asumir la responsabilidad de tu vida actual como es, y de todo lo que te ha sucedido a lo largo de tu vida en este planeta. Debes darte cuenta de que no hay y nunca hubo accidentes o coincidencias. Y debes darte cuenta de que nunca fuiste una persona indefensa o una víctima de las circunstancias. Que no sólo hiciste un acuerdo para que todo lo que te ha pasado te pasara, sino que ayudaste a crear esas experiencias.
La razón de esto es de vital importancia y es simple: Cuando trasladas la responsabilidad a otra persona o circunstancia, también alejas el poder de ti mismo. Esta pérdida de poder borra tu capacidad de aprender de la experiencia.
Sin embargo, ser una víctima en el mundo de hoy, siempre es aceptado, despierta simpatía y atención, y la mayoría de las veces, resulta casi glamoroso. Las tragedias pasan a ser grandes historias de noticias, novelas y luego películas. Cuan peor es la tragedia, más rica y famosa la persona se vuelve. Las víctimas se han convertido en héroes. La gente de hoy camina vestida con sus sufrimientos pasados, como una insignia de honor y una pulsera de identificación. Se comparan y miden entre sí por el tamaño de sus cicatrices emocionales en lugar de logros reales. Y hoy todo el mundo parece tener una cicatriz emocional que se lleva como una cruz”.
Y agrego que estas cicatrices se manifiestan físicamente como dolencias y patologías, que lucimos como si fueran condecoraciones de guerra. Lo positivo es que limpiar esta percepción puede ser tan simple como accionar el interruptor de la luz para encender una lámpara. No necesitamos décadas, vidas o peregrinaciones lejanas. Basta depurar el cuerpo y el campo emocional. A eso apunta el Proceso Depurativo con sus Seis Andariveles. Jugando con “poco” podemos acceder al “premio mayor”. En casa, sin riesgos, ni contraindicaciones, ni efectos secundarios. Todo para ganar, nada para perder… en realidad sí, habremos perdido la insignia de la víctima…
Comprendamos que estamos obligados a sanar nuestro presente para sanar nuestro futuro evolutivo. Como dice Fikaris: “A través de los medios de comunicación, el victimismo es constantemente promovido. La gente ahora está en todos lados gritando sobre sus tragedias del pasado, en busca de simpatía, de reconocimiento, validación y dinero. Los padres inculcan en sus hijos sus mismas actitudes enfermas, siendo sobre protectores, desplazando la culpa de todo hacia los demás (la conocida “mesa mala que le pega al nene bueno”). Padres débiles e irresponsables crearán, criarán y alimentarán a niños débiles e irresponsables. Los padres crean las limitaciones de sus hijos a través del ejemplo”.
El archivo con más información sobre el hígado se puede descargar aquí.
El archivo con más información sobre la victimización se puede descargar aquí.
El archivo con más información sobre la depuración emocional se puede descargar aquí.
La entrada del blog sobre la aceptación se puede acceder aquí.







