EL FALSO ENEMIGO
En nuestro libro “La enfermedad no existe” puntualizamos la necesidad de exponerse al sol. Explicamos la adecuada gradualidad de la exposición, para generar una responsable adaptación de la dermis. Y ahondamos en el problema de los protectores solares. Al respecto, ahora aparece un texto muy interesante en el sitio www.tomecontroldesusalud.com que compartimos:
¿Qué hay detrás de la guerra de los dermatólogos contra la luz del sol?
- La luz del sol es fundamental para una buena salud, por lo que evitarla no solo duplica las tasas de mortalidad, sino también el riesgo de cáncer.
- El cáncer de piel es uno de los tipos de cáncer más comunes en Estados Unidos, lo que ha hecho que los dermatólogos se aprovechen de la situación para recomendar evitar el sol. Sin embargo, la realidad es muy diferente, los tipos de cáncer de piel más mortales se relacionan con la falta de exposición a la luz del sol.
- Con la ayuda de una de las campañas de marketing más poderosas, el campo de la dermatología se declaró enemigo del cáncer de piel (y de la luz del sol), lo que convirtió a esta rama de la medicina en una de las especialidades mejor pagadas.
- A pesar de los miles de millones que se gastan al año, las tasas de muerte por cáncer de piel se mantienen estables.
Siempre me pareció extraño -se lee en el portal- que insistieran tanto en evitar la luz del sol y en utilizar bloqueador para hacer actividades al aire libre, por lo que ignoré esos consejos y comencé a sentirme muy bien cuando me exponía al sol, ya que mis venas se dilataban, lo que era una buena señal.
Después, me enteré de que bloquear la luz natural con vidrios era muy dañino para la salud. Esto ocurre con los cristales de las ventanas, que impiden el paso de los ultravioletas y los infrarrojos, convirtiendo el interior de las casas en un insalubre ambiente de luz azul (incorrectamente llamada luz blanca).
La exposición a la luz del sol es una de las terapias más antiguas dentro de la medicina, la cual se utilizó para tratar la influenza de 1918, la tuberculosis y muchas otras enfermedades.
Aquí conviene rescatar unos párrafos de nuestro nuevo libro:
Hay evidencias que datan de 1900, sobre la recuperación de niños raquíticos, con retraso de crecimiento, debilidad muscular y dolores vertebrales. La exposición de un solo brazo de estos niños a la luz solar natural era suficiente para revertir la enfermedad en todo el organismo y corregir los defectos en todos los huesos, no solo aquellos expuestos al sol.
El Dr. Finsen (médico dinamarqués, Premio Nobel 1903 por el empleo de la luz solar) curaba lupus y tuberculosis con simple exposición al sol, en camillas ubicadas al aire libre. Se sabe que la bacteria Mycobacterium tuberculosis se combate con exposición a los ultravioletas B y con el consecuente aporte de vitamina D.
También en 1903, el Dr. Rollier instala en Berna (Suiza) el Instituto de Helioterapia para tratar las patologías generadas por el hacinamiento y la falta de exposición solar de la “vida moderna” de entonces. Rollier sumaba el frío de la alta montaña (Alpes suizos) a este arsenal terapéutico.
Michael Holick, profesor de medicina, fisiología y biofísica de la Universidad de Boston y máximo referente mundial en investigación sobre vitamina D, expresa: «Estamos en un momento socio-histórico complicado, de difícil resolución. El ser humano siempre ha dependido del sol para su requerimiento de vitamina D, pero durante los últimos cuarenta años los dermatólogos le dicen a la gente que nunca se expongan al sol directo, entonces ya no hay vitamina D».
Según Holick, “una pantalla con un factor 30 reduce la capacidad de fabricar vitamina D a nivel cutáneo en un 90%. Si uno pasa todo el día con pantalla solar, no permite que se produzca vitamina D; una exposición de 5 a 10 minutos al sol es vital para fomentar su producción natural. Ante una deficiencia de vitamina D los síntomas son muy poco específicos. Durante el invierno duelen los huesos, los músculos y uno suele decir ‘Estoy muy cansado, trabajo demasiado’ y ese es un signo clásico de deficiencia de vitamina D».
Pero volvamos al portal www.tomecontroldesusalud.com
Los innegables beneficios de la luz del sol
De hecho, estos beneficios sirvieron de inspiración para desarrollar la terapia de irradiación sanguínea con luz ultravioleta. Dado que es una terapia muy segura, efectiva y accesible, es muy probable que quienes pretenden monopolizar la medicina traten de restringirla. La campaña de desprestigio contra la luz del sol ha sido tan efectiva que la mayoría de las personas no saben que produce muchos beneficios, incluyendo los siguientes:
- Reforzar la salud mental: la luz del sol es muy importante para el bienestar mental, sobre todo para problemas como el trastorno afectivo estacional, pero sus beneficios van mucho más allá, ya que la exposición a la luz artificial altera los ritmos circadianos.
- Prevenir el cáncer: un estudio epidemiológico a gran escala encontró que las mujeres con mayor exposición a los rayos UVB de la luz del sol tenían un riesgo 50% menor de cáncer de mama, mientras que los hombres tenían un riesgo 50% menor de cáncer de próstata mortal. Esta reducción del 50% supera por mucho la efectividad de los enfoques actuales para prevenir y tratar esta enfermedad. Además, se sabe que la luz artificial tiene un impacto negativo en los resultados del cáncer.
- Mejorar la longevidad y la salud del corazón: un estudio prospectivo de 20 años de duración, que involucró a casi 30 mil mujeres suecas, encontró que aquellas que evitaban la luz del sol tenían un riesgo 60% mayor de mortalidad por cualquier causa (y un riesgo 130% mayor de mortalidad que las participantes del grupo con mayor exposición al sol). En particular, las personas fumadoras que se expusieron a la luz del sol tenían el mismo riesgo de mortalidad que los participantes que no fumaban, pero que evitaban el sol, ya que el beneficio principal de la exposición a la luz del sol es reducir el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares.
Los mitos del cáncer de piel
Por lo general, el melanoma se desarrolla en áreas del cuerpo con mínima exposición a la luz del sol, a diferencia de los carcinomas de células basales y escamosas que se relacionan con zonas que se exponen al sol.
Los trabajadores que pasan mucho tiempo al aire libre, a pesar de que tienen una exposición a los rayos UV mucho mayor, tienen menores tasas de melanoma que las personas que trabajan en interiores.
Además, muchos bloqueadores solares contienen carcinógenos tóxicos (hasta el punto de que el estado de Hawái prohibió su uso con el fin de proteger los arrecifes de coral). Además, las investigaciones demuestran que el uso de bloqueador solar no ha ayudado a reducir las tasas de cáncer de piel.
Un estudio con ratones, que tenía como objetivo estudiar el melanoma maligno, encontró que los ratones que se mantuvieron bajo luz diurna simulada desarrollaron tumores a un ritmo más lento que los ratones que se mantuvieron bajo luz blanca fluorescente.
Muchas áreas han experimentaron un incremento significativo de melanoma, lo que contradice la afirmación de que la luz del sol es la causa principal, que se ha mantenido casi igual en las últimas décadas.
La evolución de la dermatología
En los años 80, la dermatología era una de las especialidades menos populares de la medicina. A los dermatólogos se les llamaba «reventadores de espinillas». Pero ahora la dermatología es una de las especialidades más codiciadas de la medicina, ya que los dermatólogos ganan entre 2 y 4 veces más que un médico general. Además, tienen un estilo de vida menos estresante. El blog del Dr. David J. Elpern, que es experto en dermatología, explica lo que sucedió:
“Durante los últimos 40 años, he sido testigo de estos cambios en mi especialidad y me impacta la falta de interés por parte de mis colegas. Todo comenzó a principios de la década de los años 80, cuando la Academia de Dermatología recaudó más de 2 millones de dólares para contratar una agencia de publicidad de Nueva York para incrementar la popularidad de nuestra especialidad.
Hicieron creer a las personas que los dermatólogos son expertos en cáncer de piel, y no solo “exprimidores de granos”; y así surgió el Día Nacional de Detección del Cáncer de Piel, por una proclamación presidencial en 1985.
Estos exámenes sirven para crear miedo sobre el cáncer de piel, lo que ayudó a popularizar una gran cantidad de procedimientos costosos que hacen muy poco para combatir el cáncer de piel y la queratosis actínica (QA).
Al mismo tiempo, los patólogos ampliaron sus definiciones de melanoma, lo que llevó a una «derivación del diagnóstico» que incrementó de forma errónea la incidencia del melanoma, mientras que la mortalidad se mantuvo a los mismos niveles que en los años 80. Al mismo tiempo, hay otros tipos de cáncer de piel que reciben tratamiento excesivo por parte de un gran número de cirujanos micrográficos que suelen tratar cánceres de piel inofensivos con cirugías muy lucrativas y agresivas”. La cirugía de Mohs se utiliza más de lo que debería y son intervenciones con muchos efectos secundarios
La comercialización de la dermatología se volvió aún más evidente cuando las compañías de capital privado comenzaron a involucrarse. Estas compañías adquirieron consultorios de dermatología y, en ocasiones, ponían al personal no médico a dar consultas para maximizar su rentabilidad.
Esta tendencia provocó una gran cantidad de informes de diagnósticos erróneos y tratamiento excesivo, sobre todo entre las poblaciones vulnerables, como los residentes de asilos de ancianos, hasta el punto de que, en 2017, el periódico The New York Times realizó una investigación sobre esta industria explotadora.
Además, el cambio hacia modelos de dermatología cuyo objetivo principal son las ganancias, provocó debates éticos dentro de la comunidad médica. Algunos dermatólogos han expresado su preocupación por la comercialización de los tratamientos contra el cáncer de piel y el fin de las relaciones tradicionales médico-paciente en favor de interacciones más transaccionales.
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